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Kumanda yvyra’i, un excelente recurso forrajero

En el Paraguay, el kumanda yvyra’i (Cajanus cajan (L.) Millsp. Var. bicolor, es una excelente alternativa de uso estratégico para los productores, buscando paliar la escasez y la baja calidad de las gramíneas en épocas críticas. Se utiliza para la alimentación tanto de ganado bovino como ovino, caprino e incluso aves.

 POR ING. AGR. PEDRO PANIAGUA Y ING. AGR. LUIS ALONZO

El kumanda yvyra’i posee una alta resistencia a condiciones desfavorables de clima y suelo, así como su notable adaptación, bajo riesgo de implantación y alta capacidad de competencia con las plantas no deseadas. Se trata de una leguminosa semiarbustiva; sus hojas son largas, tiene raíz pivotante, que puede llegar a alcanzar los 3 metros, por lo que tiene mejor capacidad de absorción de agua y nutrientes.

Es una planta utilizada comúnmente como abono verde en suelos agrícolas, por su capacidad de fijar nitrógeno al suelo, aporta abundante materia orgánica al suelo, mejorando la estructura y textura del mismo al ser incorporado.

También es sembrada alrededor de cercos como cortina rompevientos para proteger a otros cultivos y evitar la erosión del suelo, además de esto las semillas pueden ser utilizadas en la alimentación humana por su alto contenido de aminoácidos (lisina y metionina).


Cabe destacar que es una planta subutilizada y, probablemente, subestimada por el productor paraguayo en cuanto a sus condiciones como forrajera.

Ganancia de peso

Puede darse al ganado fresco o seco (en forma de heno). El heno podría sustituir a concentrados industriales. El ganado bovino alimentado en pastoreo directo puede ganar de 0,7 a 1,25 kg/cabeza/día con una carga animal de 1 a 3,75 animales/ha, pudiéndose obtener una ganancia de 200-500 kg/ha/año.


Suelo y clima

Se adapta a todo tipo de suelos, desde los arcillosos hasta inclusive los más arenosos y degradados. Aporta mucha materia orgánica aun en suelos deficientes en minerales esenciales como fósforo y calcio, aunque no tolera por mucho tiempo el encharcamiento, por lo que no es recomendable sembrarlo en zonas muy bajas; resiste bien la salinidad.

Es una planta de clima tropical, por lo que muchos lo utilizan como abono verde de verano. Se adapta muy bien a precipitaciones por debajo de 700 mm anuales, aunque florece y produce mejor con precipitaciones de 1.400 a 2.000 mm; sus hojas poseen vellos que los protegen de las heladas.

Establecimiento

La densidad de siembra oscila entre 15 y 30 kg/ha, distribuidos al voleo o en surcos, dependiendo de la forma de utilización que se dará a las plantas ya sea para abono verde, producción de forraje, entre otros. La semilla se coloca a una profundidad entre 3 y 4 cm. Luego de los 40 días de la siembra se realiza un raleo de las plantas, dejando dos de ellas por sitio; generalmente, la poda de la planta a una altura de 0,8-1,0 m aumenta el número de vainas y la producción de semilla

Etapa de plántulas

En fase de plántulas, pueden sufrir ataques de hormigas cortadoras, cuyas hojas son defoliadas y pierden vigorosidad. Su recuperación también depende de la calidad de la semilla y del tratamiento que reciban una vez transcurrida esta difícil etapa. No es necesario aplicar grandes cantidades de fertilizantes, debido a que la raíz le permite extraer agua y nutrientes de los horizontes inferiores del suelo. Sin embargo, una recomendación es aplicar 46 kg de P2O5 y 30 kg de K2O, como mantenimiento.

Manejo y Utilización como forraje

Se adapta bien asociado a gramíneas de pisoteo como pangola, estrella, brizantha, entre otros, si es manejado para consumo directo por parte del animal. También se lo puede utilizar como banco de proteínas al igual que la leucaena en pastoreo controlado para completar los requerimientos proteicos de los animales. No es recomendable utilizarlo como forraje exclusivo; para una mayor duración del cultivo es preferible utilizarlo como pasto de corte, ya que le cuesta a la planta reponerse de una intensa defoliación y los animales pueden dañar el cultivo.

El corte puede hacerse con intervalos de entre ocho y dieciséis semanas; y no debe hacerse a una altura menor a 0,7 metros, ya que podría causar una notable disminución en la población de plantas, y lo que repercutiría en el rendimiento forrajero para los cortes posteriores.

Momento de corte

Al ser una planta de más de un año de duración, para lograr por sobre todo que la producción sea sostenible, el momento óptimo de corte para el consumo animal sería entre los 100 y 120 días después de la emergencia de la planta, a fin de compatibilizar una buena producción de forraje y conservar todavía una buena calidad de hasta un 14% de proteína en planta entera, valor que satisface plenamente los requerimientos del ganado.

Producción

Se conoce una producción de masa verde del kumanda yvyra’i de entre 8 a 20 tn/ha en tres o cuatro cortes al año, el rendimiento promedio de vaina verde es de aproximadamente 6.000 kg/ha y el rendimiento de grano seco tiene un potencial de 2.000 kg/ha. Cortes oportunos en condiciones apropiadas sitúa al kumanda yvyra’i entre las leguminosa de mayor rendimiento forrajero; la calidad va disminuyendo notablemente a medida que la planta madura, porque la proporción del tallo aumenta con respecto a la hoja.

Se observó una disminución en el porcentaje de proteínas de 25 y 10% a un 20 y 6%, en hojas y tallos, respectivamente; esto en plantas de 60 días de crecimiento a la etapa de floración (160 días) (Figura 1). La fracción utilizable para forraje es menor al 50% en estados fenológicos avanzados (etapa de floración o de formación de semillas) entre los 140 a 160 días después de la emergencia de la planta.

* Facultad de Ciencias Agrarias - Universidad Nacional de Asunción - Área de Producción Animal

 

ABC COLOR

Modificado por última vez enJueves, 19 Diciembre 2019 14:16
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