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Ka’a he’ê, el tesoro mejor guardado de Paraguay

Andrés Sanabria y Javier Barúa. Andrés Sanabria y Javier Barúa.

Por Adelaida Alcaraz

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Fotos: Christian Meza/Gentileza

 La industria de la stevia va en aumento, así como la demanda y las investigaciones sobre las propiedades de este producto premium de origen guaraní. En Estados Unidos, un joven compatriota lidera el estudio del oro verde.


Cuando llegaron los conquistadores europeos a América quedaron encandilados con el brillo del oro y las leyendas sobre El Dorado, y centraron su interés y empeño en acumular la mayor cantidad posible de metales preciosos, sin percatarse de que el verdadero tesoro era otro y no precisamente de color amarillo, sino verde.

Pasaron 500 años para que ese tesoro fuera descubierto y se empiece a reconocer su valor para la humanidad. Se trata de la stevia o ka’a he’ê, que puede convertirse en la respuesta a una vida más sana en el albor del nuevo milenio, en el que si bien las industrias redirigen su ingeniería hacia productos más saludables, la obesidad se tornó incontrolable y sus consecuencias cada vez más preocupantes.

A raíz de ello, hoy la tendencia mundial es evitar el uso del azúcar, pero hasta el momento los edulcorantes químicos sustitutos no convencen al gusto de los consumidores ni alcanzan la inocuidad recomendada para llevar una vida sana, como sí lo hace o puede hacer la stevia rebaudiana o ka’a he’ê, planta herbácea perenne nativa de Paraguay.

Así lo entienden en la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, donde están realizando trabajos científicos para profundizar en las propiedades del oro verde guaraní.

Uno de los investigadores es el joven compatriota e ingeniero agrónomo Andrés Sanabria, quien realizó su maestría allí. Él cuenta que en el 2008 se aprobó el consumo de stevia como un aditivo y edulcorante en el país del Norte; antes se desconocían las propiedades del ka’a he’ê.

En el 2011 se introdujo la stevia en Carolina del Norte y las empresas empezaron a producirla. Desde entonces se convirtió en un rubro interesante para los productores locales, a tal grado que en poco tiempo se fue diversificando hacia otros estados como Oregon, Michigan y California, que empezaron a producirla e investigarla.


“En la universidad están desarrollando variedades nuevas y trabajando en el manejo de enfermedades, especialmente orientadas a lo que es producción orgánica, la producción de ka’a he’ê sin aplicar ningún veneno”, revela Sanabria.

VÍNCULOS PARAGUAY-EEUU
Cuando Sanabria hacía su maestría en Ohio, EEUU, entró en contacto con un profesor estadounidense que investigaba el ka’a he’ê y este, al enterarse del origen de nuestro compatriota, le ofreció hacer un doctorado sobre el rubro. Entonces, se trasladó a la Universidad de Carolina del Norte, donde hace su doctorado y desde donde estableció vínculos con la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

“La idea era trabajar en conjunto con la UNA y lo logramos. Tenemos un proyecto con la Facultad de Ciencias Químicas y hacemos talleres en Asunción con presencia de profesores norteamericanos, quienes van a compartir su experiencia e investigación con sus pares locales”, reveló.

En Paraguay, el doctor Javier Barúa Chamorro, investigador del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Químicas y director general de Investigación Científica y Tecnológica de la UNA, es contraparte de la investigación que Sanabria y el doctor profesor David Shew realizan en ambos países.

En los últimos días, Sanabria arribó a Paraguay, donde brindó charlas en la UNA. Ayer culminó el ciclo, que fue posible mediante la financiación de la Asociación Americana de Fitopatología. De las capacitaciones participaron referentes de la propia universidad nacional, del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria, del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas, entre otros.

“La idea es disminuir el retraso que hay en Paraguay en cuanto a la investigación porque en EEUU, en pocos años, desarrollaron aspectos importantes para el cultivo”, explicó el investigador y agregó que en el Norte todo es mecanizado.


CAROLINA DEL NORTE
Las primeras plantaciones de stevia en Carolina del Norte, en el 2011, fueron cultivos alternativos para los productores de tabaco. Hicieron que las semillas de stevia germinaran en bandejas flotantes (igual que el tabaco) y tras 8 a 12 semanas las trasplantaban al campo.

Según las investigaciones de la universidad norteamericana, para los cultivos de primer año, las plántulas de stevia (10-12 semanas) se trasplantan al campo a fines de abril-mayo. Muchos factores de la producción, incluida la fertilidad, el espacio entre hileras y la densidad de las plantas varían de una granja a otra de acuerdo a la disponibilidad de equipos y otros cultivos que se están produciendo. La densidad de las plantas puede variar de 22.000 a 44.000 plantas por acre (0,4 hectárea).

“Son estas tecnologías las que queremos incorporar en Paraguay para levantar el cultivo, que sea como una marca país. Debería ser así porque es un cultivo originario de Paraguay y la gente no lo conoce. Muchas personas creen que es una hierba que proviene de China”, afirma con orgullo el paraguayo y agrega que lastimosamente en nuestro país la mayor parte del conocimiento sobre el manejo de enfermedades y cultivos se basa en lo empírico. “No hay información actualizada, ni sobre protocolos de diagnóstico y manejo de enfermedades para la stevia”, subrayó.

MERCADO GLOBAL
Actualmente, las empresas buscan sustitutos del azúcar y en EEUU ya se fabrican múltiples productos con extractos de stevia incluidos Truvia, Zevia, Sweet Leaf, Stevia in the Raw.

En el país del Norte, cada hectárea produce entre 5.400 y 7.200 kilos de stevia. Si el producto es convencional, el precio ronda los US$ 1,14 por kg; si es orgánico, trepa a US$ 1,5.


A nivel global, el mercado de la stevia está valorado en más de US$ 400 millones anuales y se espera que aumente a más de US$ 1.045 millones para el 2023.

En este contexto, el cultivo especializado representa una alternativa importante para los pequeños agricultores paraguayos. Hoy ya genera ingresos para más del 30% de las familias rurales, pero esta cifra puede aumentar con las investigaciones.

En nuestro país, el precio de la stevia se mantiene entre los G. 8.000 y G. 12.000 por kilo, dependiendo de la calidad, señaló Juan Barbosa, presidente de la Cámara Paraguaya de Stevia (Capaste), quien agregó que el rinde por hectárea es, en promedio, de 2.000 kilos, lo que equivaldría a 3 millones de kilos al año, más o menos.

INVERSIÓN DE US$ 50 MILLONES
El titular de la Capaste, Barbosa, anunció que en el rubro podría darse una inversión de US$ 50 millones. “Estuve el mes pasado en Portugal y voy a viajar de nuevo el 4 de enero porque estoy consiguiendo un inversor muy grande, que está interesado en el cultivo, industrialización y exportación del producto. Es una empresa portuguesa que pondría una cristalizadora en Paraguay. Su interés es la exportación para los mercados europeos, para los países asiáticos y también árabes. La inversión rondaría los US$ 50 millones. Solo la cristalizadora tiene un costo de US$ 25 millones”, adelantó.

Por otro lado, reveló que este año el rubro de la stevia no creció en el país, pero aclaró que con la llegada de la empresa portuguesa existe la posibilidad de repuntar. Según estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el área de siembra estaría por las 1.500 hectáreas. Inicialmente, se cultivaba en Concepción, San Pedro y Canindeyú, pero actualmente la siembra se extendió a Caaguazú, Paraguarí, Caazapá, Itapúa y otras zonas.


En promedio, una persona siembra una hectárea de stevia en el país, por lo que a criterio de Barbosa el número de productores primarios rondaría los 1.500, cuyo producto es exportado mayormente a Japón, países de Europa, Estados Unidos y otros países de América.

APUESTA POR TECNOLOGÍA ISRAELÍ
Para los técnicos israelíes, quienes mediante su tecnología lograron cultivar en pleno desierto, la producción agrícola en la actualidad es más un estudio científico que un arte ancestral. Están conscientes de que el cambio climático es un problema real y que el productor no puede seguir utilizando la misma técnica de cultivo de hace 50 años atrás.

En el presente, las plantas sufren estrés debido a que en un día deben soportar 50 grados centígrados y al siguiente 20 grados o menos. Para enfrentar este nuevo desafío, los israelíes proponen, por ejemplo, la tecnología de SupPlant, un modelo que utiliza el riego basado en el crecimiento de la planta; es decir, tecnología climáticamente inteligente.

Para optimizar la producción, los expertos se enfocan en el potencial de crecimiento de la planta, lo que obtienen a través de datos colectados de distintos conjuntos. Mediante maquinarias, incluso, pueden medir la contracción que se produce en el tallo de la planta durante el día, aspectos que a simple vista resultan imperceptibles. También la humedad y cruzar datos con la información de la estación meteorológica, lo que les permite obtener recomendaciones ideales para el regado de la planta.

“A través de esta tecnología, el productor no solo ahorra agua, sino que le permite mejores cosechas en épocas de sequía”, precisó Yaakov Cohen, business manager de SupPlant.

Por su parte, José Gómez, coordinador de proyectos de la Fundación Capital, contó que esta técnica ya está presente en Villeta, donde se realizan testeos con productores de tomates de la zona. La misma es utilizada en otros 14 países como Panamá, México, Argentina o Guatemala, donde se aprecian los resultados en cultivos de mangos, aguacates, cítricos, melones, manzanas y uvas. Aunque los técnicos reconocen que aún no trabajaron con stevia, sí se muestran interesados porque “esto abre las puertas a nuevos nichos”.


“La stevia también es de interés para nosotros”, afirma Gómez y asegura que si algún productor se les acercara, instalarían los sensores de medición y recabarían los datos durante toda una temporada para, una vez finalizada, poder analizar los datos y hacer las recomendaciones y así, al siguiente año, probar la hipótesis.

Con la stevia, nuestro país tiene la posibilidad de acceder a grandes mercados y ofrecer al mundo un producto premium de origen paraguayo.


Andrés Sanabria dando una charla en la UNA.Andrés Sanabria dando una charla en la UNA.
Plantines de stevia listos para ser plantados.Plantines de stevia listos para ser plantados.

REACCIONES
Javier Barúa Chamorro, investigador de la UNA

“Paraguay es el centro de origen del mundo de la stevia y necesita retomar su posicionamiento como productor. Queremos dar impulso a esa iniciativa desde el ámbito de la investigación con una acción conjunta con varias instituciones nacionales que también tienen esta temática. Esperamos revalorizar, a través de la stevia, otros cultivos de gran importancia en el país”.


Juan Barbosa, presidente de la Capaste

“Estoy consiguiendo un inversor muy grande que está interesado en el cultivo, industrialización y exportación del producto. Es una empresa portuguesa que pondría una cristalizadora en Paraguay. Su interés es la exportación para los mercados europeos, para los países asiáticos y también árabes”.


Yaakov Cohen, business manager de SupPlant

“Con esta tecnología israelí estamos apostando, además de ahorrar agua, a permitir que el productor mejore la calidad de frutos en épocas de sequía, porque el estrés que puede tener la planta puede significar daños en el producto”.


José Gómez, coordinador de Proyectos de la Fundación Capital

“En este momento, con el apoyo de Bid Lab, ya estamos implementando el proyecto, pero queremos ir lenta y prudentemente. Buscamos aprender de los resultados que tiene Paraguay, por eso estamos haciendo un testeo en Villeta en una finca propia, y vamos a trabajar con productores de la zona”.

LA NACIÓN

Modificado por última vez enMiércoles, 18 Diciembre 2019 11:50
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