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Se concretó la mayor cosecha de soja y maíz del Mercosur

Una cosecha con suspenso y polémica en el Mercosur ha terminado con final feliz, al menos desde el punto de vista de los volúmenes cosechados, que a nivel regional fueron récord por lejos, tanto en soja como en maíz.

 Con la ayuda del buen tiempo, las pocas lluvias y los días soleados –y las lluvias necesarias y suficientes durante la primavera y el verano– Uruguay estaría concretando 3,4 millones de toneladas que marcan un rendimiento récord y la segunda mayor producción de la historia del Uruguay, que reportarán cerca de US$ 1.100 millones a la economía uruguaya.

Para todo el Mercosur es una inyección de dinero importante y un empujón para tratar de levantar a las dos grandes economías de la región –Argentina y Brasil– que no logran consolidarse, mientras que Paraguay prolonga y en cierto sentido acentúa una trayectoria de crecimiento. Brasil levantará por su soja una facturación en el entorno de US$ 36.500 millones.

El bloque regional ha cosechado 185,5 millones de toneladas de soja, de acuerdo a las proyecciones del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) 20 millones de toneladas más que el año anterior, récord por lejos y con el motor de Brasil que tuvo un récord impactante. Igualmente récord fue la producción de maíz, 140 millones de toneladas, 40 millones más que el año anterior.

La producción generada en la última cosecha asegura prácticamente un alto abastecimiento de soja y maíz hasta mediados del año próximo. Y en trigo también el mundo está con reservas abundantes. En soja, la última proyección del USDA, realizada el viernes pasado, llevó la producción brasileña a 117 millones de toneladas, cuando venía de una proyección de 114 millones y de 97 millones el año anterior. Nunca habían pasado los 100 millones y en esta cosecha lograron romper todas las referencias con un clima ideal que hasta dio justo para terminar de cosechar antes de que llegara el diluvio en Río Grande del Sur.

Eso permitió quebrar a la recesión con una suba mayor a la esperada en el primer trimestre de 2017 que se vio empañada por la crisis política. El Producto Bruto agropecuario creció en Brasil 15% en el primer trimestre. Tal vez sea el comienzo de la recuperación, o tal vez las turbulencias que vienen desde el affaire JBS lo dejen todo por el camino.

Brasil es el responsable del gran salto que dio la producción en el Mercosur y de la baja que ocurrió durante cuatro semanas consecutivas en el precio de la oleaginosa, que logró recuperarse la semana pasada porque, una vez más, la demanda de China sigue siendo muy grande y hay algunos temores por la cosecha de EEUU.

En Argentina, el crecimiento de la soja fue menor porque tiene un diferencial adverso en términos impositivos respecto a los cereales, que son los que suben a gran ritmo a través del maíz y el trigo. Este aumento en la producción cerealera estabiliza los precios de la carne y contribuye a que por primera vez en años Argentina se encamine a una inflación menor a 20%y tal vez menor a 15% el año próximo.

Los brasileños, con su vasto territorio crecieron también en maíz, que es el sustento de la pujante industria avícola y de carne de cerdo.

En Argentina la producción de carne es mayoritariamente destinada al mercado interno y mantener estables y bajos los costos de producción a través de los granos es de gran importancia. Los argentinos padecieron además el crónico problema de inundaciones, pero sumaron un millón de toneladas más.

Además, pasaron de 29 a 40 millones de toneladas de maíz. Y como Brasil tiene espacio para todo, también dio un salto productivo en el cereal, que pasó de 67 a 97 millones de toneladas. La producción uruguaya fue buena en base a rendimiento, en el entorno de 500 mil toneladas.

Paraguay creció menos porque ya parece haber estabilizado áreas agrícolas y rendimientos. Un millón de toneladas más en soja para superar por primera vez los 10 millones producidos y 500 mil toneladas más de maíz. En ambos casos producción récord. Y otra contribución a un gran crecimiento de 6,6% para una economía que esperar cerrar el año creciendo 4,2%, aproximadamente el doble que Argentina y Uruguay.

A nivel global, la producción de soja da un salto, acompañado por un aumento fuerte en las reservas, que lleva a considerar como satisfactorio que el precio no haya caído más de lo que lo ha hecho. Las reservas mundiales de soja pasan de 77 a 93 millones de toneladas, otro de los tantos récords que la agricultura mundial exhibe. La respuesta a la década de altos precios ha sido contundente y así seguirá en 2018 aunque las reservas de granos tendría algunos recortes.

Lo principal del año agrícola por empezar –2017/18– será la fuerte caída en la producción de EEUU de maíz, que bajaría 28 millones desde el récord cosechado el año pasado de 385 millones de toneladas a 357 millones. En la región se mantendrían producciones similares. También bajaría la producción de China en unos 5 millones de toneladas, de 220 a 215 millones de toneladas.

En soja, el supuesto del USDA es que no pueden repetirse rendimientos tan altos como los del último año ni en EEUU ni en el Mercosur, de modo que con áreas similares en América del Sur, la producción bajaría. Aunque en EEUU también se esperan rendimientos menores a los excepcionales de los últimos años, hay un aumento fuerte del área de EEUU que determina que la producción siga siendo muy elevada. Para el caso de Uruguay, estimó que la producción bajaría de 3,4 a 3 millones de toneladas, aún con un leve aumento de área.

Sobre los precios internacionales pesa la enorme cosecha pasada de maíz en EEUU y el área récord de soja por venir. Por el momento solo hay lugar para la estabilidad como mejor escenario. Una estabilidad sostenida por las compras de China que sigue con su apetito por carne intacto.

Pero como la película tiene siempre una nueva temporada, tendrá un poco de suspenso: de acuerdo a las proyecciones que manejan en EEUU, la producción no podrá sostenerse en tan altos niveles en la próxima cosecha. Es poco esperable que se repita un año tan favorable. Y en ese caso, para Uruguay será todo un desafío enfrentar un costo diferencialmente alto de energía y mano de obra, un dólar muy quieto, un protocolo exigente para la soja.

En el mediano plazo, la expectativa es que la baja de área de maíz y trigo de EEUU en esta siembra vaya generando una baja de reservas mundiales lo suficientemente importante como para sostener los precios desde la oferta. Pero por ahora es solo una posibilidad. Sin un problema climático grave, el precio de los granos es el actual. Y en el caso de Uruguay, sin un clima excepcionalmente favorable como el que ha tenido la agricultura en los últimos 12 meses, será muy difícil competir.

Fuente: El Observador

UGP

Modificado por última vez enLunes, 19 Junio 2017 09:57
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