Menu
Radio Cumbre - En la Cumbre de la Comunicación

Abejas y neurotóxicos - Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker (*)

Si bien los países cuentan con legislaciones apícolas, que protegen a las abejas del potencial daño por plaguicidas y establecen normativas para las aplicaciones principalmente aéreas de estos productos, la realidad es que su utilización, en muchos casos, no tiene en cuenta ni la legislación ni las medidas que deben adoptarse antes de pulverizar un determinado cultivo.

 ABEJAS Y NEUROTÓXICOS

En el Paraguay existe la ley n.º 665/77, del 9 de diciembre de 1977, de Apicultura, que en su art. 1 expresa: “Declárese a la apicultura como una actividad de importancia económica y social, debiendo protegerse a la abeja como insecto útil y a la flora apícola como riqueza nacional”. El decreto n.º 25045/87, del 19 de octubre de 1987, reglamenta esta ley.

Pero además de no difundirse ni tenerse en cuenta, los avances tecnológicos y el empleo de plaguicidas tóxicos y neurotóxicos en la agricultura intensiva surgen como las causas principales de la desaparición repentina de las colonias de abejas, anomalía que se conoce como “colapso por desorientación de colonias”. La literatura especializada sobre el tema es bien amplia.

DATOS DE LA FAO

Estos laboriosos y útiles insectos tienen muchísimo más valor del que normalmente se les confiere. Por lo general, a las abejas se las asocia con uno de sus más conocidos productos: la miel; sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que de las 100 especies de vegetales que proveen el 90 % de los alimentos en 146 países, 71 son polinizadas por abejas. Además, calculan que alrededor del 80 % de las especies de plantas y árboles silvestres son fecundadas por insectos, entre ellos, las abejas. Alrededor del 84 % de los cultivos comerciales depende de la polinización de las abejas.

LOS NEUROTÓXICOS

Numerosas investigaciones confirman que el empleo de los denominados neonicotinoides y los fenilpirazoles, entre ellos, imidacloprid, tiametoxam, clotianidina y fipronil, ha elevado significativamente la mortandad de las abejas y abejorros. Se comprobó que estos productos actúan sobre las células nerviosas de las abejas que pierden el sentido de orientación, paralizándolas y provocando su muerte. Al tratarse de neurotóxicos sistémicos, son absorbidos por las plantas. Así, toda plaga o insecto benéfico, masticador o chupador, que los ingiera, muere. Además, quedan residuos tóxicos en el néctar y polen de las flores de las plantas tratadas que, al momento de una siembra mecanizada, se liberan bajo forma de polvo contaminante del ambiente y el nuevo cultivo. Artículos científicos publicados en la revista Science corroboran la alta peligrosidad de productos químicos de este grupo.

 

DOS ESTUDIOS

En un estudio publicado por la revista Science, un equipo científico encabezado por Ben Alex Woodcock y citado por Jeremy Kerr de la Universidad de Otawa, Canadá, explica que “las condiciones ambientales locales y la especie o subespecie de abejas afectadas pueden hacer variar la respuesta a los neonicotinoides”, pero indican que en todos los casos estudiados, incluso en dosis bajas, se observan efectos adversos para la salud de estos insectos polinizadores. Datos muy parecidos han sido observados en cultivos de maíz de Canadá tratados con neonicotinoides. Aquí, Nadejda Tsvetkov y su equipo, que trabajaban en una zona de cultivo de maíz comercial en Canadá, trataron de aislar los impactos específicos de los neonicotinoides de otras amenazas agrícolas de alta intensidad. Concluyeron que las abejas obreras expuestas a neonicotinoides (a menudo procedentes del polen contaminado con neonicotinoides de plantas cercanas, no del cultivo tratado) mostraban una expectativa de vida inferior y sus colonias tenían mayores probabilidades de perder reinas de forma permanente.

CONCLUSIÓN

Las abejas y demás polinizadores son vitales para la seguridad alimentaria y la conservación de los ecosistemas. Desconocer o hacer caso omiso a esta realidad es un riesgo para toda la humanidad, pues hay que terminar con el calvario de las abejas. El uso de insumos químicos debe poner énfasis en la no toxicidad para estas nobles y útiles especies. El Dr. Bernard Vallat, director general de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), expresó: “Las abejas contribuyen a la seguridad alimentaria mundial y su extinción representaría un terrible desastre biológico”.

(*) Especialista en Comunicación Rural.

ABC COLOR

Modificado por última vez enViernes, 08 Septiembre 2017 10:21
volver arriba